Mercado laboral
Empleo formal e informal en Uruguay: la brecha que los promedios no muestran
Con una tasa de empleo del 57 %, Uruguay parece estable. Los microdatos del INE muestran que la historia es más compleja.
Qué mide la tasa de empleo y qué no
La Encuesta Continua de Hogares del INE registra que el 57 % de la población en edad de trabajar tiene un empleo en Uruguay. Es un número que parece sólido comparado con el promedio latinoamericano, pero que se vuelve más complejo cuando se desagrega por tipo de vínculo laboral. De ese 57 %, aproximadamente el 23 % trabaja sin aportación al Banco de Previsión Social: son trabajadores sin cobertura de salud a través del FONASA, sin seguro de desempleo y sin acceso al sistema jubilatorio formal. La informalidad no es homogénea: en el sector de construcción alcanza el 38 %, en servicios domésticos supera el 55 %, mientras que en finanzas y telecomunicaciones cae por debajo del 5 %. Estas diferencias no son menores: un trabajador informal gana en promedio un 31 % menos que uno formal con la misma calificación educativa, según el cruce de la ECH con los datos del BPS. La brecha salarial entre formalidad e informalidad explica una parte significativa de la desigualdad de ingresos que el coeficiente de Gini uruguayo —0,39 en la última medición— no logra capturar con suficiente detalle cuando se analiza solo el promedio nacional.
Qué políticas están sobre la mesa
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social tiene en discusión tres instrumentos para reducir la informalidad en los sectores con mayor incidencia. El primero es la extensión del monotributo con aportación simplificada al BPS para trabajadores independientes de bajos ingresos, cuyo plazo de implementación se estima en 18 meses. El segundo es el fortalecimiento de la inspección laboral, con 45 nuevos inspectores incorporados en 2024 y foco en las obras de construcción de gran escala. El tercero —y más debatido— es un subsidio transitorio a los aportes patronales para pequeñas empresas que regularicen trabajadores no registrados, financiado con recursos del Fondo de Reconversión Laboral. Los economistas consultados por Gazetteaview advierten que ninguna de estas medidas atacará la raíz del problema si no va acompañada de una reducción del costo de la formalidad para los sectores de baja productividad, donde el margen operativo de muchas unidades económicas no alcanza para cubrir la aportación patronal completa al BPS sin poner en riesgo la viabilidad del negocio.
